Suelo pélvico

Ejercicios de Kegel: por qué muchas mujeres los hacen mal (y cómo cambiarlo)

Los Kegel funcionan, pero solo si se hacen bien. Errores comunes, qué dice la evidencia y por qué la técnica importa más que la cantidad.

Seguro escuchaste el consejo: “haz Kegels”. Y es un buen consejo… cuando se hace bien. El problema es que muchas mujeres los hacen mal, sin darse cuenta, y luego concluyen que “a mí no me sirven”. La técnica importa más que la cantidad.

Qué son y por qué funcionan

Los ejercicios de Kegel son contracciones voluntarias de la musculatura del suelo pélvico: esos músculos que sostienen la vejiga, el útero y el recto, y que participan en la continencia y en la función sexual.

La evidencia que los respalda es sólida. Una revisión Cochrane concluyó que el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico puede curar o mejorar los síntomas de incontinencia. En incontinencia de esfuerzo, las mujeres que lo realizaron tenían muchas más probabilidades de reportar cura o mejoría que quienes no recibieron tratamiento. Por eso se recomienda como primera línea conservadora.

Los errores más comunes

Apretar los glúteos o los abdominales en lugar del suelo pélvico. Es lo más frecuente. Si sientes que se mueve la pelvis o que aprietas las nalgas, probablemente no estás aislando los músculos correctos.

Aguantar la respiración. El suelo pélvico trabaja en coordinación con la respiración. Bloquearla genera presión hacia abajo, justo lo contrario de lo que buscamos.

No soltar del todo. La fase de relajación es tan importante como la de contraer. Un músculo que nunca descansa termina tenso, no fuerte.

Hacerlos “a ojo” toda la vida. Lo que sirve no es repetir por repetir, sino un programa progresivo y bien ejecutado.

Por qué cuesta tanto saber si lo haces bien

El suelo pélvico no se ve. A diferencia de un bíceps, no tienes un espejo que te confirme si la contracción es correcta. Por eso una evaluación profesional, que verifique que estás activando los músculos adecuados, marca una diferencia enorme entre “hacer Kegels” y “hacer Kegels que funcionan”.

La constancia es la otra mitad

Aun con buena técnica, los resultados llegan con regularidad y en semanas, no en días. Un programa guiado, con progresión y revisión periódica, rinde mucho más que intentarlo por tu cuenta sin saber si vas bien.

Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta profesional.

Fuentes citadas

  1. cochrane.org
  2. pmc.ncbi.nlm.nih.gov

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