Postparto

Dolor de espalda y cuello por lactancia y porteo: por qué pasa y cómo aliviarlo

El dolor de cuello y espalda es muy común al amamantar y cargar al bebé. Qué dice la evidencia sobre la postura y qué ajustes simples pueden reducir la molestia.

Pocas cosas se repiten tanto en el postparto como amamantar y cargar al bebé. Y justamente por repetirse tantas veces al día, durante muchas semanas, esas posturas terminan pasando factura: dolor de cuello, hombros y espalda baja. No es debilidad ni “falta de costumbre”; es una carga acumulada real sobre el cuerpo, y se puede aliviar.

Por qué duele

Amamantar implica permanecer mucho tiempo en posturas estáticas, a menudo con la cabeza inclinada hacia el bebé, los hombros redondeados y la espalda encorvada. Cargar y portear suma peso sostenido y movimientos repetidos. Esa combinación de posición mantenida y repetición genera tensión muscular, especialmente en la zona del cuello y los hombros.

Una encuesta publicada en BMC Musculoskeletal Disorders (Ratajczak y Górnowicz, 2024), con 395 madres lactantes, encontró que el 84 % había tenido dolor de espalda al menos una vez al mes, siendo el dolor lumbar el más frecuente. El estudio identificó dos factores clave asociados al dolor: el tiempo dedicado a cada toma (y el total diario) y la postura elegida para amamantar.

La postura importa (y es modificable)

El mismo estudio observó que la intensidad del dolor de cuello era menor en las madres que amamantaban en posiciones acostadas o semiacostadas con apoyo de la cabeza, frente a las que lo hacían sentadas en una silla. Es un dato práctico: no se trata de amamantar menos, sino de cómo te colocas.

Algunos ajustes que suelen ayudar:

  • Acercar el bebé a ti, no tú al bebé: usa cojines para subir al bebé a la altura del pecho, en lugar de inclinarte hacia abajo.
  • Apoyar la espalda y los brazos: una silla con buen respaldo, o posiciones acostadas con apoyo, descargan cuello y hombros.
  • Variar de posición entre tomas: alternar evita que siempre cargue la misma zona.
  • Cuidar el porteo: un sistema de porteo bien ajustado, que reparta el peso y mantenga al bebé pegado al cuerpo, reduce la tensión en la espalda.

El papel del movimiento

Más allá de la postura puntual, el cuerpo postparto agradece moverse. Ejercicios suaves de movilidad de cuello y columna, y un trabajo progresivo de la musculatura de la espalda y el core, ayudan a tolerar mejor la carga diaria. La idea no es “aguantar” la postura perfecta todo el día —algo poco realista con un recién nacido— sino fortalecer y dar pausas activas.

Cuándo consultar

La mayoría de estas molestias mejoran con ajustes de postura y movimiento. Conviene consultar si el dolor es intenso o persistente, si baja por un brazo con hormigueo o pérdida de fuerza, o si limita tu día a día. Una kinesióloga puede revisar tu postura al amamantar y portear, ajustar tu setup y proponerte ejercicios adaptados a tu etapa.

Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta profesional.

Fuentes citadas

  1. pubmed.ncbi.nlm.nih.gov

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