Perimenopausia
Tu suelo pélvico en la perimenopausia: por qué cambia y qué puedes hacer
Durante la perimenopausia el suelo pélvico cambia, y eso explica muchos síntomas. Te contamos por qué ocurre y cómo el entrenamiento bien dirigido ayuda.
La perimenopausia es la etapa de transición que antecede a la menopausia. Puede durar varios años y, junto con los cambios en la menstruación, muchas mujeres empiezan a notar síntomas en la zona pélvica: pérdidas de orina, sensación de pesadez, sequedad o molestias. No es casualidad ni “cosas de la edad”. Hay una explicación, y hay cosas que se pueden hacer.
Qué es el suelo pélvico
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que cierran la pelvis por abajo, como una hamaca. Sostiene la vejiga, el útero y el recto, participa en la continencia de orina y deposiciones, y forma parte de la función sexual. Es musculatura viva: se entrena, se coordina y responde al uso, igual que cualquier otro músculo del cuerpo.
Por qué cambia en la perimenopausia
Los tejidos de la zona genital y pélvica son sensibles a las hormonas. Cuando los niveles hormonales empiezan a fluctuar y descender en la perimenopausia, esos tejidos pueden volverse menos elásticos y recibir menos riego sanguíneo. A esto se suman factores que ya venían de antes —partos previos, años de hábitos de empuje, sobrepeso o tos crónica— que ahora se hacen más evidentes.
El resultado puede ser una musculatura que pierde algo de fuerza, tono o capacidad de coordinación. Por eso síntomas que quizás aparecían de forma puntual después de un parto pueden reaparecer o intensificarse en esta etapa.
Lo que dice la evidencia sobre el entrenamiento
Aquí hay una buena noticia. Un estudio publicado en la revista Climacteric (2020) documentó que el entrenamiento de la musculatura del suelo pélvico mejora el flujo sanguíneo en los tejidos vulvovaginales, la capacidad de relajación del músculo y la elasticidad de los tejidos en mujeres posmenopáusicas. Es decir, el ejercicio bien dirigido no solo “fortalece”: actúa sobre varios de los mecanismos que se ven afectados en esta etapa.
Esto importa porque mucha gente piensa que, al ser un cambio hormonal, no hay nada que hacer salvo medicación. El abordaje kinésico trabaja sobre el componente muscular y funcional, que sí es modificable con trabajo constante.
El movimiento general también cuenta
No todo es trabajo localizado. La guía de menopausia del NICE (Reino Unido, NG23) recomienda explicar a las personas en la menopausia la importancia de mantener la masa y la fuerza muscular a través de la actividad física. El cuerpo se cuida como un todo: la actividad física regular acompaña el manejo de varios síntomas de esta etapa, y es una base sobre la que el trabajo específico de suelo pélvico se apoya mejor.
Qué puedes hacer
- No normalizar los síntomas en silencio. Frecuente no es lo mismo que inevitable.
- Evitar el autodiagnóstico de “Kegels” por tu cuenta. No siempre el problema es falta de fuerza; a veces es exceso de tensión o falta de coordinación, y ahí “apretar más” empeora las cosas. Una valoración kinésica permite saber qué necesita tu suelo pélvico.
- Pensar en progresión. Como con cualquier músculo, los resultados llegan con un plan sostenido en el tiempo, no con sesiones aisladas.
- Consultar lo hormonal con tu médica o médico. Lo farmacológico (incluida la terapia hormonal) es decisión clínica individual y no se aborda desde la kinesiología.
La perimenopausia es una etapa de cambios, pero no de resignación. Entender qué le pasa a tu cuerpo es el primer paso para acompañarlo bien.
Este contenido es informativo y no reemplaza una consulta profesional.
Fuentes citadas
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